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Aprender por aficción

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Aún era muy pequeño y ya me interesaba más aprender el porqué de las cosas que la parte que nos obligaban a memorizar en el colegio, escuela lo llamábamos entonces, amparados en su acepción de institución dedicada a la enseñanza, en especial a la primaria. Ahora el término de escuela es más utilizado cuando se trata de enseñar alguna materia especializada.

Volviendo al placer de aprender, me viene a la memoria la multiplicación de números naturales. Una vez que dominé la suma decimal, empecé a tratar de poder construir la tabla de multiplicar en lugar de memorizar, que era lo que nos exigían, bueno con un poco estudio, he sido capaz de multiplicar sin saber la tabla de memoria. Luego ya llegaron las calculadoras, ordenadores, etc, menos mal que no utilice recursos en aprender las tablas de multiplicar de memoria...

Aprender siempre me ha resultado atractivo, eso no significa que no me cueste esfuerzo, no debemos equivocar estos conceptos. Aprendí de mi padre que nada se consigue sin esfuerzo así como también me mostró que es necesaria la comprensión de todo lo que me rodea para poder manejarme con cierta comodidad en mi entorno. Él se leía todo lo que caía en sus manos, y tal vez de ahí mi afición a la lectura. Ha sido una buena base para todo lo que he necesitado aprender.

Aprender está en la base de todo, casi siempre. Hay una parte emocional, que está presente en todo y que es muy conveniente desarrollar y dejar que trabaje con nosotros, para conseguir mejores resultados. Cuando comprendí que mis emociones eran un puente hacia todo lo que me rodea, de manera inmediata o potencial, empecé a tener un punto de vista diferente sobre algunas cosas que las consideraba invariables.

A veces pienso en el comienzo de la humanidad, cuando los homínidos empezaron a encontrar la forma de crear utensilios que les ayudasen a subsistir, no puedo parar de imaginarme que en los grupos seguramente habría algunos individuos diferentes que eran capaces de aprender de la experiencia, el entorno, etc, pero sobre todo supongo que lo que los diferenciaba era su forma de mirar.

Por esto pienso que el pensamiento disruptivo debe de existir desde siempre, considero que es algo inherente a la propia naturaleza del ser humano, el utilizarlo convenientemente es otro asunto.

Ahora que se ha puesto de moda y por fin parece que todos tenemos la capacidad de utilizarlo, pero la experiencia nos sigue mostrando limitaciones. Siempre que he tenido que aprender algo, he utilizado generalmente dos vías.

  • Una práctica, que me permitiese sacar rendimiento a esto que estaba aprendiendo.
  • Otra buscando todas las posibilidades que nos da este nuevo aprendizaje e intentando encontrar que queda oculto y puede ayudarme.

En realidad es la segunda la que más rendimiento suele darme. El tratar de ver cosas con un prisma diferente ha sido, desde siempre, un comportamiento fundamental. Ahora resulta que estoy alineado con una forma de ser creativa, pero eso pasará, estoy seguro, aunque lo que no es casualidad que haya aprendido y realizado un montón de cosas solo por el placer de conocer resultados.

Por tanto, yo me quedo en mi forma de verlo y es que, tengo que seguir aprendiendo, aunque las tendencias pasen cerca de los métodos que yo utilizo, eso será una casualidad y solo la continuidad me puede garantizar el mantener la formación necesaria para continuar con mis entretenimientos.

Siempre que juego aprendo algo y siempre que tengo que aprender algo procuro enfocarlo como un juego. Incluso las materias más arduas, las que menos me gustan. Cuando tengo que aprender algo que no me produce ningún placer, trato de buscar algún juego que me ayude. Al final, todos los conocimientos necesarios, aparecen cuando los necesito.

Siguo aprendiendo y veras un ejemplo muy concreto en aprendiz del cambio . Pronto lo publicaré y podrás darme tus comentarios.

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